24 de Junio de 2016
Miembros del Taller itinerante de lectura y escritura "La silla de anea " participaron en las fiesta de San Juan. Coincidiendo con esta fecha se organizó un mercado medieval así como un pasacalles recorriendo las calles del casco histórico .Fue en estas, y aprovechando los bellos rincones, donde declamaron un cantar sobre la popular leyenda de los Hermanos Carvajales escrito por Chony Millán.









La prensa provincial se hace eco de nuestra participación, además del premio recibido al grupo participante mejor ataviado y más numeroso.
EL CANTAR DE LOS
40 DÍAS
SOLDADO:
Paren todos, ciudadanos,
dejen faenas y prisas.
Vénganse para este lado
y escuchen este pregón exaltado,
que es muy gorda la noticia.
MERCEDES:
Por lo que en Jaén ha pasado
Castilla entera vista luto.
Vive Dios que el cielo ha hablado,
vive Dios, el más grande y el más justo.
CORO:
¿Qué ha pasado, buen soldado?
¡No ganamos para sustos!
MERCEDES:
Cuarenta días eran contados,
ya nadie recordaba que en su defensa,
Pedro y Juan de Carvajal al cielo miraron
y súplica hicieron de justicia a su inocencia.
CORO:
¡Cuánto ese día lloramos!
¡Qué mal rato! ¡Qué pena!
MERCEDES:
Ajustició a los hermanos el rey Fernando
tirándolos al vacío desde lo alto de la Peña,
y creyendo a Benavides vengado,
marchó a seguir de los moros su contienda.
CORO:
¡Ay, qué harticas ya estamos
de estas malditas guerras!
MERCEDES:
Después de sus asuntos de estado
dicen que el rey Fernando se retiró a la siesta,
y ya nunca más ha despertado.
Que sí, que ha perdido la vida y la conciencia.
CORO:
¡Ay, Dios santo, qué desgracia!
¡Ay, Dios santo, qué tragedia!
MERCEDES:
De cuarenta días al cabo
dio el reloj cumplida hora de inocencia.
Recen y lloren por el rey Fernando
que, ciego de ira, dejó atrás su prudencia.
No es de nobles soberanos
juzgar con tanta ligereza.
Ahora es Dios, cumplido amo,
quien este entuerto endereza.
CORO:
Sí, pero los inocentes hermanos
ya duermen bajo la tierra.
No imploréis, que el pueblo de Martos
por el infame ajusticiador no reza.
Reza por Pedro y por Juan, muertos y despeñados
desde nuestra querida peña.
Su honra ultrajada hará llamar “el emplazado”
al rey Fernando IV, de Castilla la Vieja.
Y aquí se acaba el romance
que en la historia está escrito.
Si gustó a vuesas mercedes,
pues regálennos un aplausito.
SOLDADO:
Vamos, vamos, circulen, circulen…
Texto: Chony Millán
Fotos. Carmen Lara y Diario Jaén

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