Nuevo lugar de lectura para el taller

Agradecemos a los socios del Círculo Nueva Amistad que nos permitan desarrollar nuestro taller de lectura en este lugar tan emblemático de Martos.
Porque estrenamos lugar de lectura. La amistad, se llama, y en realidad el nombre no le puede ir mejor.

La imagen puede contener: 3 personas, personas sentadas, tabla e interior
 
La imagen puede contener: noche y exterior
 
 
Valgan estos dos textos de compañeras para expresar nuestro agradecimiento , además de la emoción que supone ocupar un espacio tan representativo en nuestra localidad.

EN LA PLAZA

Letras, palabras en el ambiente,...
el saber clavado en los decorados muros.

Pesa el aire,
la luz que entra por el amplio ventanal
es la misma de antaño.
El mismo color de atardecer pausado
es hoy el que nunca quiso marcharse,
volvía una y otra vez
al domicilio de la cultura.
Tenue lectura,
silencio habitado por las voces
y los gritos de la literatura.
Páginas que al unísono pasan
como pasan las noches
por el libro de las ciudades,
una tras otra,
felices, aireadas.
El ser femenino en las costumbres
y en los tiempos antaño masculinos.
Ateneo de conocimiento
que abre puertas y ventanas.
Vergel de compañía anhelada,
de la Amistad que no cesa.
Libros para tejer el espíritu
y volver al pasado mientras en La Plaza
una secuencia de nuevos tiempos pasa.
 
Chony Millán
 
    EL CÍRCULO DE LA AMISTAD Y LA SILLA DE ANEA

 Me despierta del sueño de tantos años vacíos un murmullo de voces a las que no estoy acostumbrado. En los años de esplendor de este salón que os habla, las voces que aquí resonaban eran voces de varón. Voces unidas, seguramente, por esa hermosa palabra que da nombre al edificio que me alberga, La Amistad. Gran nombre, pues pocas palabras hay con tanto valor y tan llenas de sentimiento como esta. Después, por una u otra causa, poco a...
poco, fui relegado al olvido.
Pero ahora son otras las voces que escucho. Quizá más suaves, más ligeras. Sí, sin duda son voces femeninas y pienso que, durante mi sueño, el mundo debe haber dado un cambio grande para que esto suceda. Y me doy cuenta de que no me cae mal ese sonido, que me alegra y me da esperanza.
Poco a poco voy notando los cambios que en mí produce su llegada. El velo de polvo que cubre los cristales de mis ventanales, depositado allí por el paso del tiempo, va cayendo, enseñándome otra vez la imagen de mi plaza con la nitidez de antaño. Mi primer saludo es para el magnífico campanario de Santa Marta. Él sigue allí, como el ayuntamiento, con algunos cambios. El mercado de abastos apenas lo reconozco, si no es por la salida de gentes cargadas con ricas viandas. Me recreo también en la contemplación de los jardines y por fin, La Peña, tan cercana, que parece que desea que alguien alargue la mano para acariciarla. En mi interior parece que no ha pasado el tiempo, pues, aunque un poco ajados, los muebles que llenan mi espacio, vuelven a relucir, mostrando de nuevo sus colores. Y ahora, qué? Las voces han desaparecido. Me dejarán otra vez, solo y abandonado por mucho tiempo, la esperanza de volver a sentir el calor humano ha sido solo un espejismo? Por las escaleras de mármol blanco que ascienden hasta mí, vuelvo a escuchar sus pasos, a oír las mismas voces y al fin, las veo entrar. Se sientan, formando un círculo alrededor de mis mesas y me enseñan sus armas, que no son otras que sus libros, de donde salen las palabras que unen, las que abren la mente, las historias que embelesan y siento que vuelvo a la vida, que ese círculo de amistad formado me va a devolver el brillo y esplendor de antes. El sol, al salir por La Peña, entra cada día por mis ventanales para calentar este espacio que espera y acoge, a las mujeres de La Silla De Anea. Aquí empieza nuestro camino juntos.
 
Natividad Fuentes

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