CRÓNICAS DE AZÚCAR LERELERELE
Con éste título de reminiscencias claramente marteñas, (como no podía ser menos), abrimos una nueva sección de narraciones verídicas y breves de nuestro acontecer diario.
(Trinidad Pestaña)
 
EMPEZAR LA MAÑANA

 El sonido del despertador, musical y alegre, resuena en mi cabeza espantando al sueño, que se acobarda y esconde, esperando de nuevo su turno. Me ayuda a despertar el recuerdo de la taza de café de todas las mañanas, fuerte, pero dulce, premio a ese esfuerzo que supone salir de la confortable cama a tan temprana hora, ya sea con el sopor del verano o con la cruda temperatura de un mes de enero. Mientras la cafetera hace su labor, me enfundo el chandal y las ...zapatillas, herramientas necesarias para mi primera actividad mañanera. Ahora ya está el café y lo disfruto con las primeras noticias de la mañana, cinco minutos en los que el loco mundo pasa ante mis ojos en la pantalla de la televisión. Desconecto y decido ver un mundo más cercano y tranquilo. El de mi calle, el de mi barrio. Auriculares en su sitio para, además, disfrutar de mi musica favorita y, comienza el paseo. En una mañana de marzo como la de hoy, el aire fresco me anima a caminar de prisa, como si ese loco mundo que he dejado en la caja de la televisión me persiguiera. Me gusta sentir cómo se me acelera la respiración por el esfuerzo. A pesar de la costumbre, me satisface pasar al lado de gentes y cosas cotidianas. La vía verde, la antigua estación, remozándose poco a poco, casi siempre la misma gente madrugadora, amante de las caminatas mañaneras y por fin, el campo, los árboles, que dan cobijo a los pájaros, gorriones y palomas, que saltan a mi paso de árbol en árbol, huidizos. Los almendros acaban de derramar al suelo sus flores, preparando ya su fruto. Ahora toca vestirse de flor al olivo, para darnos en otoño su fruto maduro. Ya llego al final de mi paseo, doy media vuelta y retomo el camino de regreso. Una ducha reconfortante que se lleve el sudor, un apetitoso desayuno y…..a encarar el día con fuerza.
 
Autora: Natividad Fuentes
 
DÍA DE RUTA

 Suena el despertador a las seis de la mañana le digo a mi esposo que me deje un ratito más, en mi mente hay dos opciones, muy simples y a la vez difíciles, levantarme o quedarme calentita en la cama. Después de diez minutos de indecisión, me levanto y me digo a mi misma:- venga no seas perezosa si al final te alegras-. Nos preparamos y salimos.
Después de una hora de autobús, llegamos a nuestro destino, la sierra de Huetor en  Granada. Empezamos a andar y el aire fresco de la mañana me va despejando y en cada paso me voy alegrando de haber ido, estar en medio de la naturaleza con muy buena compañía y escuchando los murmullos del monte, no hay mejor elección posible.
 
Llegamos al nacimiento del río Darro, un descanso y a seguir. Ahora toca lo más difícil un km de subida hasta alcanzar la cumbre para poder disfrutar de las maravillosas vistas de un mar de pinos, al fondo Sierra Nevada y como descansando en ella un cielo azul limpio y claro. Después de disfrutar de esas maravillosas vistas, toca la bajada y vuelta al autobús charlando, admirando el paisaje y alegrándome de haber tomado la decisión de levantarme a las seis de la mañana para hacer una ruta de 21km, que ha merecido muy mucho el madrugón y las agujetas del día posterior.
 
Autora: Pepi Gallardo
 

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